sábado, 31 de agosto de 2013

Rehacer caminos: Liébana

         Antes de comenzar a escribir, a diferencia de otros relatos de viajes, he puesto el título: Rehacer caminos. Su significado no parece entrañar dudas sobre a qué hace referencia, sin embargo, las otras tres acepciones que encuentro, merecen ser consideradas todas ellas.
         Llegamos a la comarca cántabra de Liébana el pasado 20 de agosto. Nos alojamos en una casa rural de Dosamantes.
Y en efecto, no sólo buscábamos volver a hacer caminos ya recorridos: reparar, fortalecer y serenar los ánimos, formaban parte de nuestros humildes objetivos.
Oyambre fue nuestro primer destino.
La costa cántabra, donde se conjugan todos los elementos paisajísticos del norte, nos acogió en un día brillante y soleado. Día que aún nos tenía reservadas otras visitas. Santillana del Mar, sería ese segundo destino, tras el saludable paseo por Oyambre, que nos dejó imágenes como la que sigue, donde, como puede comprobarse, los Picos eran nuestra permanente referencia.
Santillana, como tantos otros pueblos de España, guarda historias de la Historia que convienen ser imaginadas siguiendo el discurrir de sus calles
Pero aún, la tarde, de ese mismo día, nos llevaría a un tercer destino, Santander: algunos, la mayoría, prefirieron darse un buen baño en la playa de El Sardinero,entre tanto, quien escribe, terminaba de leer, mientras cuidaba de Niebla, nuestro perro,  "Todo lo que era sólido", de Antonio Muñoz Molina: 
‘Que cada uno elija ser un ciudadano adulto en vez de un hooligan o un siervo del líder o un niño grande y caprichoso o un adolescente enclaustrado en su narcisismo […]. Después de tantas alucinaciones, quizás sólo ahora hemos llegado o deberíamos haber llegado a la edad de la razón’.


Al día siguiente, la subida a la Vega de Liordes, era una ineludible ruta que afrontamos por la misma vía de acceso que, siete años atrás, nos sugiriese el encargado del camping El Redondo. Ruta que transcurre aledaña a la pared por la que discurre el cable del teleférico que parte de Fuente Dé para acceder a la base de las más altas cimas de los Picos de Europa.

Durante la subida, y ya en lo alto de la Vega, las imágenes de flora y fauna las fuimos captando sobre la marcha...
...entre otras, la Sideritis hyssopifolia, el llamado té de roca por los paisanos de la comarca, y que ha sido consumido, tradicionalmente, por sus gentes.
O, el buitre leonado, que se dejase ver para nuestro deleite:
Curiosidades como la de una rana a punto de perder la cola en su metamorfosis:

Otras especies, como el tritón jaspeado,
creímos identificarlo en las aguas que discurren a través de la Vega de Liordes, por un riachuelo que parte de un pequeño manantial, de frías y limpias aguas, casi, a ras de suelo, y que sirve de abrevadero para cabras y vacas que pastan en verano los pastizales de la Vega:
E incluso, una curiosa especie de saltamontes, endémica de la alta montaña:
La salida de Liordes la llevamos a cabo a través del Collado de Remoña:
Espacio en forma de canutillo, que así le llamaron senderistas de la zona a quienes preguntamos, marcan los primeros momentos de la salida para iniciar el descenso de nuevo hacia Fuente Dé:
Bajada acompañada de neveros y grupos de caballos:
nevero



Recónditas playas, y los pueblos de Llanes y Llastres, serían quienes nos marcarían el itinerario del siguiente día. Todo ello en Asturias, que tan buenos recuerdos nos dejase dos años atrás:
Llanes

Llastres
Mogrovejo, con su Escuela Museo. Donde se guardan algunas de esas reliquias que jalonaron las Escuelas rurales durante tantos años, la visitamos en la mañana del quinto día:
El pueblo de Brez, esa misma mañana, constituyó el siguiente destino de nuestro viaje, donde, de nuevo, majestuosos paisajes se postraban ante nosotros:
Esta visita comarcal de mañana, tenía su final en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana. Lugar de alta consideración entre la feligresía católica:
La tarde, la ocuparíamos con una ruta senderista, que, partiendo de la casa rural que nos alojaba, nos llevaría, en un recorrido circular de dos horas y media, por bosques y pueblos próximos a Dosamantes. Bosques que, entre otras faunísticas especies, dan cobijo al oso pardo, y cuya prueba más fehaciente, es la presencia de silvestres cerezos que, casi siempre, han sido introducidos para dar alimento a los osos

Pero además, esos bosques que dan cobijo a los osos, muestran una flora variada de hayas, robles y los sempiternos helechos y equisetos, propios de estos norteños ambientes:
Obargo, Lerones y Barreda, fueron los pueblos que formaban parte del recorrido, cuyas pequeñas iglesias tenían todas una misma planta arquitectónica:
Transcribo, un párrafo de las conclusiones, de la tesis doctoral, ARTE Y ARQUITECTURA RELIGIOSA 
LA EDAD MODERNA , año 2007, de Karen Mazarrasa Mowinckel: Las iglesias son pequeñas, 
de una sola nave, con cabeceras abovedadas, en su mayoría con bóvedas de crucería 
sencilla, sin grandes claves decoradas, y con la nave cubierta con madera a dos aguas. Esta 
sencillez se manifiesta también en la ausencia casi total de decoración en portadas e 
interiores de los templos y en la escasez de torres campanario. 

Siguiendo los pasos que ya diésemos en 2006, al menos, dos de los miembros de esta excursión, el siguiente día, 25 de agosto, una nueva ruta, desde Espinama, nos llevaría al cable del teleférico que parte de Fuente Dé. Una vez arriba, no haber considerado la posibilidad de que nuestro perro no podría bajar vía teleférico, nos obligó a separar el grupo, tres miembros vía cable, mientras los otros dos, hubieron de hacer la inversa del recorrido:
La posibilidad de ver a una pareja de alimoches sobrevolar nuestro recorrido...
Alimoche sobrevuela a la izquierda del camino
...llegando a posarse uno de ellos, pese a las carencias de nuestra cámara, ahí quedó plasmada su presencia:
La subida comenzaba con gran pendiente, desde Espinama, a través de una pista forestal, cuya primera parada nos situaría en Los Invernales de Igüedri:
Más adelante, rebaños de ovejas, cabras y vacas pastando, se sucederían, formando parte del paisaje:
La marcha seguiría con una baja temperatura, acrecentada por los nubarrones que asomaban tras los picos más altos:
Una pegatina, en uno de los carteles, nos haría retomar una de las crudas realidades por la que hemos de seguir peleando, FRACKING NO (pinchad la foto para leer, abajo a la izquierda):
Una vez llegamos al cable, mientras comíamos, refugiados del viento frío, tras unas rocas, las chovas piquigualdas nos acompañarían buscando algún resto de comida que pudieran tomar:
Prestos a reanudar la marcha, una última vista a la inmensidad del valle:
Instantes después, se produciría la comentada separación del grupo para realizar la bajada.

Aún nos quedaba un día de estancia por tierras lebaniegas. Día que sería aprovechado para realizar nuevas visitas a la comarca. Que concretamos en el Centro de Visitantes del Parque Nacional:
Así como, el acercamiento a peculiares labores, tales como la degustación y el proceso de elaboración de los quesos de Pendes, y la visita al Museo de la Sidra de Aniezo...
...donde Montse, además de explicarnos, pormenorizadamente, todas y cada una de las fases en la producción de sidra, amén de otras cuestiones de índole etnográfico, nos daría una breve lección de escanciado, necesario para la obtención final, en el vaso, de un trago pleno de sabor.
El día, entre unas y otras visitas, aún daría para descubrir extrañas formaciones construidas, con piedrecillas unidas por una débil capa de seda, por larvas de insectos acuáticos, dentro de las cuales, se desarrollan las pupas en su devenir metamórfico:
Lo cual se pudo contemplar durante la visita al Parque del agua de Aniezo, donde nos hicimos una foto junto a la rueda hidraulica o pisa:

Al día siguiente, muy temprano, como suelen comenzar todas nuestras jornadas, fuimos recogiendo bártulos y enseres para regresar a casa. El mirador de Piedrasluengas, en lo alto del puerto del mismo nombre, sería  parada obligada para echar un último vistazo a una parte de los naturales y bellos lugares visitados.
Ya de vuelta, esa realidad cruda que nos acucia, se volvía a poner de manifiesto, mediante pintadas antifracking, en defensa de la Sanidad Pública, o, a través de desolados paisajes de construcciones dejadas a medias por la necedad, ceguera y, sobre todo, latrocinio (ladrones de la Derecha, política y sociológica, que no siempre militan en partidos de derechas, también lo hacen en supuestos partidos de izquierdas):
Defensa de la Sanidad Pública
Pintadas antifracking
Irracionalidad
Reparar, fortalecer, serenar, además de haber vuelto a recorrer espacios ya transitados, que nos hacen no olvidar los más auténticos elementos a los que hemos de aferrarnos para no caer en la desesperación: la Naturaleza y la Amistad. Por ello, no deseo acabar sin mencionar a Alfonso, que nos dejaba para siempre dos días antes de que diéramos comienzo a esta semana relatada. Recuerdo, acompañado de un abrazo enorme para Ana, su mujer, y para sus hijas Mavi y Ana.


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